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HUESO SOLIDARIO
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MARLEY (2011)
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Si hay algún perro que encontró la paz al entrar en APADAN, ése fue Marley. Fueron muchos años los que pasamos conteniendo las ganas de premiarlo con una caricia, de abrazarlo, pero la vida lo había tratado mal y el único contacto humano que había tenido le hizo desconfiado y no permitía que nadie lo tocase.
Con el tiempo se acostumbró a la presencia de gente, supo que en APADAN nadie le iba a hacer daño, que había encontrado su hogar definitivo, un sitio donde nunca le iban a faltar atenciones, cuidados, amigos y todo el cariño que él nos permitiese darle. Pero sobre todo un lugar donde había recuperado su dignidad y donde todos los voluntarios mostraban un gran respeto ante su presencia.
Salía a pasear cubriendo la retaguardia de la persona que dirigía el paseo, siempre atento en la distancia, y cuando te sentabas en su canil se acercaba a olisquearte. En los últimos años, cuando la valentía nos inundaba o nos dolían los ojos de ver sus rastas, con la ayuda de un bozal lo acicalábamos cortándole el pelo, y llegábamos a casa llenos de alegría por haber cepillado a Marley.
Como la comida hace milagros, cuando no quería entrar en su canil, lo chantajeábamos con galletas, y como no tenía un pelo de tonto, llegó un momento en que al regresar de los paseos se plantaba delante de la puerta del almacén, esperando a que alguien saliese con su ansiado premio. Y con ese ritual Marley fue envejeciendo en nuestro refugio, sin caricias porque él así lo había querido, pero arropado y respetado por todos nosotros.
El 16 de diciembre de 2011 a Marley le costaba respirar y casi no se mantenía en pie, su corazón, su artrosis, su edad... todo nos dijo que nuestro amigo tenía que irse.
Marley se ha convertido en una leyenda para APADAN, pero siempre nos quedaremos con su recuerdo y con las ganas de un abrazo, porque él sabía cuánto lo queríamos aunque no nos dejase demostrarlo.
Hasta siempre Marley.




